21 de julio de 2026 - admin
(Argentina – 20/07/2026)
Mientras otros cultivos ajustan sus planes en función del clima y los márgenes, el girasol parece haber encontrado un sendero de crecimiento sostenido. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó que en la campaña 2026/27 la oleaginosa alcanzará una superficie sembrada de 3 millones de hectáreas, lo que marcaría un nuevo récord histórico y confirmaría una tendencia que se viene consolidando en los últimos años.
La estimación representa un aumento del 5,3% respecto de la campaña anterior y ubica al área girasolera 33,3% por encima del promedio de los últimos cinco ciclos. Si bien la entidad aclara que la proyección todavía dependerá de la evolución del clima y de las condiciones económicas durante la ventana de siembra, el escenario general es de expansión.
El girasol viene recuperando protagonismo campaña tras campaña, impulsado por una combinación de buenos resultados productivos, mejores perspectivas comerciales y una característica que los productores valoran especialmente en tiempos de incertidumbre, que es su capacidad para adaptarse a ambientes complejos y ofrecer mayor estabilidad frente a otros cultivos.
De hecho, en las principales zonas productivas del sur bonaerense y La Pampa, la Bolsa detectó el mayor entusiasmo por seguir ampliando el área. Allí, muchos lotes que no puedan implantarse con cultivos de fina por problemas de transitabilidad o exceso de humedad podrían terminar ocupados por girasol. Según recoge el relevamiento entre productores y técnicos, en esas regiones la oleaginosa es vista directamente como “el cultivo más seguro”.
Las expectativas más optimistas justamente aparecen en esos núcleos girasoleros, donde se esperan incrementos de superficie de entre 5% y 15% respecto de la campaña pasada.
En el norte del país también predomina una visión favorable. El relevamiento muestra que la intención de siembra sigue creciendo gracias a las buenas reservas de humedad y a los excelentes resultados obtenidos en las últimas campañas, que impulsaron por segundo año consecutivo el interés por expandir el cultivo.
El panorama cambia en la franja central de la región agrícola. Allí, la posible llegada de un evento El Niño más intenso alimenta las expectativas de una campaña húmeda y fortalece la competencia del maíz, que podría absorber parte de las hectáreas inicialmente pensadas para girasol. En Santa Fe incluso se observan retrocesos en la intención de siembra, mientras que en Córdoba y San Luis el área se mantendría estable, aunque con la variable que todavía puede modificar los planes que es la presión de la chicharrita sobre el maíz. Si esa amenaza recrudece, parte de esos lotes podrían volver a inclinarse por el girasol.
La Bolsa también advierte que la disponibilidad de semilla será un factor a seguir de cerca. En algunas zonas ya se reportan faltantes puntuales de híbridos oleicos y un proceso de compra anticipada por parte de productores que buscan asegurarse el material para la próxima campaña.
El escenario climático también juega a favor de la expansión del cultivo, aunque con algunos interrogantes. La Bolsa de Cereales considera que la campaña se desarrollará bajo la transición hacia un evento El Niño de considerable intensidad. Tras un otoño que dejó buenas reservas de humedad en buena parte del área agrícola, el invierno mantendría un patrón contrastante: mientras el oeste recibiría lluvias escasas, el este conservaría una mayor disponibilidad hídrica y, hacia el final de la estación, comenzarían a reactivarse las precipitaciones sobre el noreste del país, justo a tiempo para el inicio de la siembra en las regiones primicia.
Para la primavera, los especialistas esperan que la influencia de El Niño se haga sentir con mayor fuerza, impulsando lluvias abundantes sobre el este de la región agrícola, al punto de que podrían complicar las labores de implantación en algunas zonas. En el oeste, en cambio, se prevén precipitaciones normales o superiores al promedio, aunque acompañadas por temperaturas elevadas que incrementarán la demanda de agua de los cultivos.
De mantenerse esas proyecciones, el verano de 2027 estaría dominado por un El Niño en su máxima expresión, con riesgo de excesos hídricos en el norte de la Región Pampeana y una elevada presión sanitaria sobre buena parte del área agrícola. Hacia el final de la campaña, además, la Bolsa advierte sobre la posible irrupción de heladas tempranas en el oeste y el sur bonaerense, un factor que podría comprometer los lotes que todavía atraviesen etapas críticas para la definición del rendimiento.
Fuente: Bichos de Campo
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