12 de agosto de 2026 - admin
(Argentina – 12/08/2026)
El fenómeno El Niño ya está instalado y tendrá una intensidad importante, con una evolución que, según la especialista en agroclimatología Stella Carballo, se profundizará durante la primavera.
Así lo explicó durante su participación en la jornada “Nuevas tecnologías ganaderas y un clima incierto”, organizada por la Sociedad Rural de Santa Fe, donde analizó las perspectivas para la campaña 2026/2027 y brindó recomendaciones al sector productivo.
Carballo señaló que el fenómeno presenta características que permiten compararlo con algunos de los episodios más importantes registrados en las últimas décadas. “Este Niño va a tener las características del Niño 82-83, 97-98 y 2015-2016 en cuanto a su intensidad y gravedad”, sostuvo en diálogo con El Litoral.
La especialista aclaró que esto no significa que necesariamente se repitan los mismos lugares afectados, ya que uno de los aspectos característicos de estos eventos es la variabilidad espacial de las precipitaciones.
En distintos episodios, explicó, se registraron lluvias extraordinarias en diferentes puntos de la región, con consecuencias tanto para las poblaciones ribereñas como para las actividades agropecuarias.
Monitorear ríos, napas y condiciones del suelo
Uno de los principales mensajes de Carballo durante la jornada fue la necesidad de anticiparse al escenario climático y realizar un seguimiento permanente de las distintas variables que pueden determinar el impacto sobre la producción.
La especialista recordó que durante episodios anteriores se produjeron incrementos importantes en los niveles del río Paraná, evacuaciones de personas y animales y lluvias de gran volumen, tanto en sectores localizados como en extensas áreas productivas.
“Cuando esas lluvias se hacen generalizadas y ocupan una gran extensión territorial, también produjeron problemas de saturación, falta de piso y anegamiento en las partes altas donde se realiza producción agropecuaria”, explicó.
Como ejemplo mencionó lo ocurrido durante el fenómeno 2015-2016, cuando los niveles de las napas llegaron prácticamente a la superficie en algunas zonas. Las consecuencias fueron dificultades para movilizar animales, caminos intransitables y complicaciones para retirar la producción.
“Los camiones se encajaban, no se podía sacar la producción lechera, así que realmente hay que tener una vigilancia concreta”, señaló.
En ese sentido, planteó la necesidad de observar no solamente los niveles de los grandes cursos de agua, lagunas y canales, sino también la evolución de las napas freáticas, un indicador que puede anticipar la pérdida de capacidad de absorción de los suelos.
Carballo explicó que actualmente las napas todavía presentan cierto margen para absorber nuevos aportes de agua, luego de varios períodos asociados a condiciones de La Niña. Sin embargo, advirtió que esa situación puede modificarse si las lluvias aumentan en volumen, intensidad y frecuencia.
Fuente: Granar
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