19 de marzo de 2026 - admin
(Argentina – 18/03/2026)
Fracasó la tesis que sostenía que el aumento de la molienda de soja promovido por la necesidad de incrementar la oferta de aceite para abastecer a la industria de biodiésel iba a provocar un aumento desproporcionado de la harina que terminaría licuando los precios del producto.
La realidad es que la harina de soja es uno de los factores que están contribuyendo a sostener el valor del poroto en el mercado internacional.
Este miércoles, por ejemplo, el contrato de Poroto de Soja terminó con subas en el CME Group (“Chicago”) gracias a un alza formidable de los futuros de Harina de Soja e incluso soportando bajas intradiarias del Aceite de Soja.
La realidad es que la demanda mundial de harina de soja viene creciendo fuerte de la mano del creciente apetito por las proteínas cárnicas en un contexto en el cual la carne aviar y porcina –principales consumidores del derivado de soja– se tornan muy competitivas frente al encarecimiento de la carne vacuna, que se está transformando en un “producto de lujo”.
El último informe oficial del USDA estima que en 2025/26 el consumo mundial de harina de soja sería de 284,7 millones de toneladas versus 272,6 y 254,9 millones en los dos ciclos previos anteriores. La oferta, por el momento, viene acompañando ese crecimiento.
En términos coyunturales, la firmeza se explica porque el principal exportador mundial de harina de soja, la Argentina, está aún “fuera de la cancha” con embarques programados a la fecha para el mes de marzo de apenas 1,61 millones de toneladas.
Argentina está haciendo grandes esfuerzos logísticos por embarcar una cosecha extraordinaria de maíz, razón por la cual los embarques proyectados del cereal para el presente mes suman hasta el momento 4,64 millones de toneladas. Además, tiene seguir exportando un “cosechón” de trigo y aprovechar el buen momento de precios del girasol.
Brasil está intentando ocupar el lugar dejado por la Argentina, con embarques programados, según la entidad agroexportadora Anec, de 2,66 millones de toneladas en marzo de este año versus 2,18 millones en el mismo mes de 2025. Hace lo que puede. Pero no alcanza.
En lo que respecta a la convulsionada coyuntura internacional, la mayor parte de las naciones que dependen de la harina de soja importada están impulsando compras de harina de soja ante el creciente riesgo logístico promovido por la guerra en Medio Oriente, cuya extensión resulta difícil de pronosticar. La gente tiene que comer todos los días.
En ese marco, los valores internacionales de la harina de soja se mantienen firmes, aunque los precios se pondrán a prueba cuando comience a ingresar el producto argentino al mercado global a partir de mayo próximo.
Fuente: bichos de campo
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